Nuestra invitada de hoy en Colecciono placeres es Cristina Romero. Esta muñeca es periodista y a día de hoy la podemos encontrar como Redactora Jefe de Moda y Directora de Belleza en Spainmedia (Tapas Magazine, Forbes y T Magazine Spain). Casi nada. Cristina también es de mi maravillosa cosecha del tiempo que frecuenté Twitter, hace más de ocho años que nos cruzamos por las redes y una siempre sigue su elegante reguero, su adorable verborrea y su clase innata. No os perdáis su cuenta de instagram ni su perfil de twitter, siempre interesante.

Os dejo con ella, mientras voy a intentar camelármela para que me deje en herencia sus divinos anillos.

Relameos:

Descubrimiento: Siempre he tenido claro que soy más de dulce que de salado (no imagino una existencia sin una oncita de chocolate negro cerca de mí, me pongo nerviosa si no siento su presencia), pero los polos de tarta de queso y lima que mi madre puso encima de la mesa un día, como quien no quería la cosa, todavía me emocionan. No los compra, los hace ella, y la receta -me temo- forma parte de su recetario personal e intransferible. Pero podemos intentar persuadir, ¿alguna idea del cómo?

Cine: La vida hubiese sido mucho peor -o, al menos, algo menos instructiva- sin Billy Wilder dándonos lecciones de ética al grito de «grabando, ¡acción!». Su filmografía da para beso en su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, pero eso algo que jamás confesaremos. El apartamento (1960) tiene todo lo que nadie quiere para uno mismo: golpes de realidad y tragos de decepciones. A quién le iba a gustar bailar con el egoísmo ajeno. Su final es, para mí, un ejemplo de fina línea entre hacer películas y hacer historia del cine, pero será una incógnita para quienes todavía no hayan sido testigos de cómo se escurren los espaguetis en una raqueta. No digo más y sigo repartiendo cartas (que se me da bastante bien).

 

Libros: ¿Vale una autora? Porque si me decís que sí, entonces, Joan Didion es la única que consigue hacer de mi tensión la montaña rusa menos aconsejable para la salud. Me da lo que me quita y me quita todo en cuanto me descuido, ¡qué barbaridad de mujer, qué soberbia, cuánto drama, qué pocas maneras más buenas de hablar de los sentimientos! Quiero escribir como ella, pero no quiero su vida. Tal vez, sólo tal vez, por eso sea imposible que llegue a expresarme como lo hace ella: porque no he sufrido ni la mitad de lo que ella soporta, y es que, desgracia tras desgracia, 34 kilos mantienen en pie el nombre de Joan Didion. Como escribí en un reportaje -llamado Almendras saladas- para la revista Tapas Magazine: sólo quien se ve obligado a encajar una pérdida detrás de otra sabe a qué recurrir para soportarlo. Ella se bebió la escritura. Me quedo con el libro que le dedica a su marida fallecido y a la posibilidad de creer que después de muertos ellos pueden volver y necesitarán sus zapatos, El año del pensamiento mágico (2005).

 

Serie: Se puede ser de todo en esta vida menos impasible. Y de esto sabe mucho Vanessa Kirby, la actriz que da vida al personaje de la princesa Margarita, en las dos primeras temporadas de la serie The Crown. No se puede ser más ácida, y eso me encanta. Pasarán muchas series hasta que la pequeña pantalla nos dé un personaje como el suyo. Con ojos reclutadores actuales, hubiese sido, sin duda, la influencer de la casa real más estricta de todos los tiempos. Y lo fue. Su cinismo, su insolencia, su sarcasmo, su frase más apropiada en el momento menos apropiado, lo reconozco, me ponen los ojitos del revés. #Margaretology

 

Placer: Sentarme a la mesa con mis personas favoritas y que presida el encuentro un buen arroz meloso es el mayor placer de todos los que tengo. Si la compañía incluye vino blanco, ya no me atrevo a poner nota el encuentro, pero es gol sí o sí. Y risas. Y pies descalzos. Y miradas cómplices. Y un beso en la frente. Y una caricia.

 

Canción: Se me da muy bien soñar (como buena Sagitario que soy, claro), así que no se me ocurre otra canción mejor para incitarme a perfeccionar un don que Dreams, de The Cranberries. No me hace falta pista para salir a bailar con esta canción. Y la voz de Dolores O’Riordan también es una de las mejores cosas que nos han ocurrido a quienes cantamos sus canciones como si llevaramos años afinándonos las cuerdas vocales para hacerlo. Siempre se van los mejores.

Prenda Moss: Me obsesionan los bolsos, los zapatos y los vestidos largos de vuelo. ¿Por qué tengo que elegir? Nunca se me ha dado bien renunciar. Aunque no es una prenda, el Bolso Jane es el complemento perfecto para los dos looks que más me gustan: los muy arreglados y los más informales (que con un accesorio único levantan cualquier prenda). Y con un nombre como el de Jane, nada puede salir mal.

 

Potingue: No suelo confesar perfumes (porque me da miedo que los compreis y me quede sin ellos), pero haré una excepción, que la ocasión lo merece. Infusion d’Iris, de Prada, es todo lo que necesito para un verano de piel morena. Su ligero olor a talco me limpia los pulmones y la piel, y me deja el corazón contento.

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