Mis lugares comunes suelen ser el cine, es parte de mi educación sentimental, de la estética y casi de principios. Si hablamos de chalecos la primera imagen que me viene a la mente es Diane Keaton vestida de Annie Hall. Hay prendas que te recuerdan a alguien, estilos propios que te haces tuyos y este sería uno de ellos. Podríamos hablar de grandes vestuarios del séptimo arte que quedarán para el recuerdo: aquellas medias verdes de Irma la dulce, o aquel derroche de sensualidad de Anita en la Fontana de Trevi con su vestidazo negro (pobre Marcello, cómo no caer rendido), o toda Grace Kelly en La ventana indiscreta, o el vestido para quitar el hipo de Michelle en Scarface (a mí se me quedó la misma cara que a Al Pacino cuando la vi bajar en el ascensor).

¿Quién no ha querido desayunar un croissant vestida de Givenchy? ¿Ninguna ha soñado con el vestido de Expiación? ¿Alguna no recuerda el vestido de cuello alto en aquel cruce de piernas de Sharon Stone? ¿Cómo olvidar los escotes vertiginosos de Amy Adams en La gran estafa americana?

Yo sigo soñando con todo el vestuario de Tilda en Cegados por el sol. Confieso que me disfracé de Elle Driver sin saber silbar. Cedería toda mi biblioteca por el armario de Ava Gardner en Mogambo, o por ser Ava (puestos a pedir). Todas deberíamos tener en nuestro armario el camisón de la Taylor en La gata sobre el tejado de zinc.

¿Y a ti? ¿Qué vestuario de cine se te quedó grabado en la retina?

 

Aquí podéis ver toda la colección de chalecos que tenemos disponible en la web.

 

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