Amor se llama el juego en que un par de ciegos
juegan a hacerse daño…

Estos versos nos cantaba Sabina, tan lúcido él cuando se pone a hablarnos sobre el amor. Y sobre el amor va esta entrada de un libro, una serie y una lista de reproducción. Todo vino tras ver la serie El tiempo que te doy que me recordó (estas relaciones inconexas que tiene mi cerebro) a uno de los libros que destripamos en el club de lectura: Días sin ti de Elvira Sastre, y acabé en la lista de reproducción Dime que me quieres, miércoles que no es más que un recopilatorio donde me acurruco cuando quiero ser querida.

 

Os dejo con todos ellos:

 

El libro:

Días sin ti – Elvira Sastre

El índice ya es una declaración de intenciones. Este libro fue uno de los que leímos a principios de año en el Club de lectura de la tienda, trata sobre la historia de complicidad entre una abuela y su nieto, lo que le ha llevado a ser quien es. Lo diseccionamos a niveles que deberíais ver la de subrayados y marcas de páginas que tiene. Os dejo varios de los subrayados que crearon un debate muy enriquecedor, qué tendrá el amor.

 

«Sólo los que van a contracorriente consiguen llegar a su destino; allí donde están todos no hay hueco para nadie más.»

«Observarla era como escuchar mi canción favorita en directo.»

«Marta prendía fuego en todos mis rincones.»

«Aprender a vivir con los finales sin renunciar a otros principios.»

«… con esa alegría suya que nos quitaba años de encima a los dos.»

«Esa superioridad con la que me trataron sirvió para que nunca haya mirado a nadie por encima del hombro. A veces necesitamos experimentar lo que se siente al otro lado para comprender al de enfrente. Todo en la vida es cuestión de perspectivas y de posiciones.»

«¿Sabes cómo se conoce a alguien, cielo? Escuchando. Nada más y nada menos. Se trata de escuchar. Uno nace oyendo y después aprende a escuchar, y así es como se conoce a las personas. Parece sencillo. Aunque no lo es. Uno termina por escucharse antes a uno mismo y, entre tanto ruido, olvida lo que le dice el de enfrente. (…) Hay que buscar los detalles, Gaelito. Cuando uno pasa tanto tiempo con alguien debe enamorarse también de sus detalles, porque son los que le hacen único. Esas pecualiridades son las que rescatarás, cincuenta años después y te harán sonreír.»

«Nunca llegué a decirle nada. ¿Para qué? Me gustaba demasiado la idea de Julia que había creado en mi cabeza. ¿Por qué estropearlo?»

«Nos habíamos amado como niños, nos habíamos tocado como animales, nos habíamos despedido sin dejar de querernos, nos habíamos reencontrado, tropezando el uno con el otro, con más olvido que amor en el cuerpo y, por último nos habíamos dicho adiós definitivamente. Lo peor de una relación cuando termina es que lo haga de verdad

«El amor se termina cuando hay más recuerdos que sueños.»

«Convivo con la melancolía y la nostalgia. Son dos fieras a las que debo alimentar para que se calmen, pero no son mis enemigas ni me hacen daño. Me cuentan cómo fui, qué fue aquello que sentí, de qué manera viví cuando era otra persona distinta pero igual.»

 

La serie:

El tiempo que te doy

Mini serie de 10 capítulos de 11 minutos de duración cada uno. Juega con ese tiempo para enseñarnos el presente y el recuerdo. El título del primer episodio es 1 minuto del presente y 10 minutos de recuerdo donde vivimos la ruptura de la relación y el cómo se conocieron. A medida que van avanzando los capítulos le sumamos un minuto al presente y le restamos uno al recuerdo, así nos van descubriendo cómo Lina intenta pasar el duelo de la ruptura con su gran amor Nico.

La tenéis disponible en Netflix, no paséis de largo.

 

La lista de reproducción:

 

Y como decía Borges:

Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Sed felices, no dejéis de perseguir el amor.

Verónica

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